lunes, julio 10, 2006

Y si apostara al tiempo, desearía que me miraras una vez más…que jugaras otra partida, con más ganas. Que la baraja me diera muchos corazones, que sumaramos juntos, que fueran altas tus apuestas al amor conmigo.

martes, julio 04, 2006

Con el miedo de no volver a sentirse querida, deja caer las lágrimas en reiteradas ocasiones, peleando con la madrugada.
En esa necesidad de probarla de nuevo, descubre que se volvió una adicción esa sensación.
Le da miedo saber de que es capaz cuando invade su oscuridad en el medio del sueño, del que la ha arrancado y al que no la deja volver.
Cuando cree haber superado su ausencia insiste, haciéndola pelear con la bajeza de sus atrevimientos, dejándose vencer ante sus viles dolores, esos que aquejan las tardes en blanco cuando sin nada que hacer se refugia entre esas cuatro paredes.
Se paraliza su cuerpo al identificarla dentro, en cada paso truncado, en ese malestar constante, en ese desequilibrio tan obvio, con esa bronca de quien toma decisiones sensatas abandonando las ilusiones que alimentan el alma.
Bastan dos segundos de más para empezar de nuevo, sintiendo que no hay freno que valga en esa lucha; odiándola siempre que puede y necesitando aferrarse a su violenta invasión sin poder negarle la entrada, sin saber si pedirle que se vaya o pedirle que vuelva.
Ausente de miedos, verificando la inevitable incomprensión, ya no le quedan palabras, ya no hay tiempo que valga.
Corrompe sus esquemas, desarticula sus estrategias. Inspira sus no ganas de todo y la única solución al alcance, cuando un solo movimiento sirve para dar de baja a tanta tristeza.

jueves, junio 15, 2006


mis besos, tus besos, los besos
¿mis besos? ¿tus besos? ¿nuestros besos?
que lindos que son los besos...

jueves, junio 01, 2006

Al aire, a "un inconsciente ya inmanejable que no me deja vivir en paz"

Como si se abriera de par en par, la escollera da paso al Río.
Emprende entonces el viaje hacia un horizonte más calmo, sabiendo que las tormentas tomarán de imprevisto su alma en algún lugar del más profundo y azul océano.
Cierto caballero audaz despunta encegueciendo sus ojos, esos cuyo color distrae al agua impidiendo diferenciarlos del oleaje.
El suave sonido va embistiendo sus oídos al ritmo del viento y entonces se sumerge en sus pensamientos escapando de la soledad que abriga su existencia en esa inmensa mezcla de sensaciones, entre libertad y encierro.
Cómo escapar del cielo se preguntaba al tomarse fuerte de la baranda que le salvaba la vida.
Guardo silencio a la espera de un milagro cuando amarro su barco al puerto, las aves pronosticaban las lluvias que no cesarían hasta el amanecer.
Hay ciertas costumbres propias de determinados territorios y otras comunes a los hombres de esta tierra y probaba los besos del Mediterráneo.
A la par del crepúsculo, las olas doradas bañaban las rocas, el ritmo insaciable de su corazón era atacado por aquel fenómeno.
La arena iba metiéndose en sus brazos cuando su piel morena invadía la blanca palidez sureña.
América del Sur siempre supo retribuir sus esfuerzos pero aquel aroma era mucho más que eso.
Aquellas manos lo habían fascinado, los ruidos de sus tacos pisando fuerte, su pollera roja, los lunares…Esas vueltas inalcanzables de su cuerpo confundían el cielo con su pelo. Las estrellas encandilaban la noche, las guitarras tomaban velocidad de golpe.
Caminó por las galerías de la Plaza, sigilosamente se fue acercando. Hervía la sangre por todo el Ayuntamiento, pasó de largo la Catedral y se tomo un descanso en el Palacio asombrado ante tanta imponencia recordando aquellas pestañas.
Supo bucear bajo el sol mas intenso y se encontró con la soledad de nuevo, conviviendo con aquellas cosas que herían sus horas, con cosas así, como cuando desborda el alma.
Los jardines andaluces acompañaron sus lagrimas, digirió comidas colmadas de azafrán cuando la Alhambra lo tomo de golpe.
La luz teñía las hojas del Ciprés, del lado izquierdo una fuente refrescaba su espíritu.
Magia en el aire español hizo que recordara la transpiración que generaban sus labios y retorno al 2 x 4, metiéndose de nuevo en su juego.
Buenos Aires lo esperó con los brazos abiertos. Giro en la esquina y el Obelisco le dio la bienvenida.
Sus pasos recorrieron un San Telmo nostálgico, extrañando el perfume del placer porteño cuando ni las sobras quedan.
Dirigió su mirada hacia el empedrado sin poder creer que una vez más había caído en la trampa.
Recostó su cabeza sobre la almohada, tomo valor y dejo que llegase el sueño entre tanta indiferencia.
Sonrisa de por medio se siguió preguntando que tan necesario es el amor…
Incorporándose subió al tren emprendiendo uno mas de sus viajes y pensó: “Molestia sensual la de este sabor a tierra argentina, seria interesante probar besos con sabor a sierra.”
Y las vías hicieron lo suyo, dejando atrás los mordiscos del Mediterráneo.

viernes, mayo 26, 2006

36

Paso el cordón por el agujero de la zapatilla y me voy acordando de tus reproches a la hora de dar cuenta de los esfuerzos.
Creí que la diferencia estaba en tus ganas a través del tiempo.
El peso de las horas y las palabras al no ceder resecan los dedos que intentan tocar tu infierno.
La helada madrugada me llevo al rebuscado recuerdo de tus besos.
Mientras tanto camino hacia la puerta rezando, “por favor que no se vaya el bondi, que no lo vea, que el sí y me salude, que se acerque y yo me aleje”
Corrí media cuadra por la avenida desierta, entre baldosas flojas y un taxi confundido en diagonales que no existen.
Alcance a subirme con al aire justo de quien apura el paso de golpe y volví a pensar en tu mano en mi cintura cuando tu voz retumbo en mis oídos y ahí estabas.
Claro que en realidad, para ser el mediodía, la franqueza se quedo en la almohada y sin tener nada que hacer cerré los ojos y con el último suspiro me levante a globalizar mi cabeza. Consumí todo el amor que me dio la televisión a las tres de la tarde. (Venezuela sabe hacer novelas)
Arregle los minutos para no darle el pie a tu imagen y arrastrándome llegue una vez más a cerrar con llave y cruzar la calle.
Me di vuelta y empujaste mis ganas de quererte y se deshizo mi idea de dar marcha atrás, mas atenta que nunca a tu dedo pulgar me deje llevar.
Hay ciertos acordes que sacan tu boca de la mía y me dan tus brazos en mi espalda.
Entonces el perro abrió la puerta y el sol me obligo a sacar mi cuerpo de la cama. Buscando excusas incoherentes me senté en frente tuyo pensando que escucharías mis ruegos.
Tu olor recorre mi mejilla al ritmo de tus labios en mi cuello. A la fuerza pido alguna conciencia que me desprenda.
Por tercera vez me pinto las uñas y ya se hizo tarde. Por tercera vez me lo saque cuando la mitad de una hoja en blanco evidencia que fueron dos horas en ruinas. Ciento cincuenta días haciendo equilibrio.
Malabarista de ilusiones baratas, susurro tu nombre, lo repito y algún autor me trae de nuevo.
Esto de tener que buscarte sin que me descubras agotó mis ojos y cubriéndome de la fría indiferencia deje que los sueños te traigan.
Sabiendo que tengo media hora de retrazo termine de pasar los cordones de ambas zapatillas y tus mensajes me devolvieron la fe.
No te pierdas.