No pertenezco a ningún lado, me pertenezco a mi misma.
Voy dejando atrás pisadas erradas, sin rumbo fijo trazo caminos.
Me va llevando el sol, me va soplando el viento en el oído y dejo que mis secretos se vayan así, sacando el misterio que queda de mi.
Te extiendo mis manos para ayudarte a que me ayudes, te doy mi abrazo mas tibio cuando los corazones dejan de latir.
Al final de la hilera estoy yo, en el otro extremo de la fila, al lado del anteúltimo.
A destiempo, ya lo dije, tarde para todo, me voy quedando sin turno, sin silla, sin ronda, sin vos conmigo.
Lleno vacíos con mas vacíos, distraigo mis sueños por un rato, que alguien me deje sin aliento y me lo devuelva en sus labios.
Todo lo que quiero lo tenes en tu boca…
Que sutiles son mis palabras, mas sutiles mis miradas, aun mas mis aguas calmas cuando la marea baja.
Ahí si que se queda la intriga, no hubo quien pueda descubrirme en mis ratos libres, esos que están en la repisa y que solo una reina observo asombrada la tarde en que confesé que nadie podría verlo, porque nadie lo quiere ver.
Mi lugar en el mundo.
Es tan diminuta, silenciosa y arriesgada mi frágil sonrisa; cuesta creer que dentro de este cuerpo haya algo semejante.
Brille para vos, para el, para ellos, para mi todos los días, para esas largas pestañas que se extienden entre el rimel y las sombras. Magia.
De cerca no se ve, tenes que alejarte un poco mas, porque el aire es la clave para mi y para aquellos que vuelven cuando en la distancia ven que las estrellas, como el sol, si uno se acerca mucho enceguecen con su luz…porque separándose de mi, caen en la cuenta de que esta lucecita al margen todavía brilla.
"...y la vida se acuesta a mi lado y con ella me empiezo a dormir y ahora sueño y me voy alejando de todas las cosas que supe sufrir y sentir, yo y mi jardín..."
martes, abril 25, 2006
Bichito de luz
lunes, abril 10, 2006
Hasta que no quede nada
Me duele sentir que soy quien te saco la calma cuando quise ser la pluma en la que pudieras recostarte cuando las cosas aturdían tu cabeza.
Quería que el mar te trajera conmigo cada atardecer, que subiera con la noche.
Pero te aleje sin querer clavando espinas al costado de los caminos, entorpeciendo el paso.
Te mentiría si te dijera que no extraño tenerte al lado… Si supieras las veces que conté los segundos que tardabas en acercar tu boca y las otras tantas que ruego que lo vuelvas a hacer.
Es triste vivir con el aumento de la distancia entre una palabra y otra, y como peleo con mi cuerpo para no transpirar el resto de verdades que me quedaron por contarte.
Choco mis alas en repudio a esos malos entendidos y a esa torpe idea que tenes de mí, en donde solo soy cosas por mejorar y otras por erradicar de esta personalidad que te quiere tanto, así.
Podría estar sesiones enteras cuestionando el “por que” sin llegar a una conclusión, ni toda la batería de teorías psicoanalíticas pueden sacar de mi este sabor amargo.
No te das una idea del esfuerzo que tengo que hacer para no dejar que las lagrimas caigan, de lo que cuesta tener que dejarte ir cuando siento que no puedo hacer nada, cuando la realidad se planta frente a mis manos atándome sin poder escapar cada vez que me duele no sacarte un suspiro.
¿Cómo es que de golpe no hay mas nada que pueda darte?
Seguís siendo el misterio mas lindo que ocupa mis horas, ese que se cruza con mis ojos y me deshace el pensamiento.
Y en el entramado de desesperaciones y miradas inventadas me voy alejando de vos.
Lo que hubiera dado por ser quien levantara tus pies del suelo de nuevo…
Quería que el mar te trajera conmigo cada atardecer, que subiera con la noche.
Pero te aleje sin querer clavando espinas al costado de los caminos, entorpeciendo el paso.
Te mentiría si te dijera que no extraño tenerte al lado… Si supieras las veces que conté los segundos que tardabas en acercar tu boca y las otras tantas que ruego que lo vuelvas a hacer.
Es triste vivir con el aumento de la distancia entre una palabra y otra, y como peleo con mi cuerpo para no transpirar el resto de verdades que me quedaron por contarte.
Choco mis alas en repudio a esos malos entendidos y a esa torpe idea que tenes de mí, en donde solo soy cosas por mejorar y otras por erradicar de esta personalidad que te quiere tanto, así.
Podría estar sesiones enteras cuestionando el “por que” sin llegar a una conclusión, ni toda la batería de teorías psicoanalíticas pueden sacar de mi este sabor amargo.
No te das una idea del esfuerzo que tengo que hacer para no dejar que las lagrimas caigan, de lo que cuesta tener que dejarte ir cuando siento que no puedo hacer nada, cuando la realidad se planta frente a mis manos atándome sin poder escapar cada vez que me duele no sacarte un suspiro.
¿Cómo es que de golpe no hay mas nada que pueda darte?
Seguís siendo el misterio mas lindo que ocupa mis horas, ese que se cruza con mis ojos y me deshace el pensamiento.
Y en el entramado de desesperaciones y miradas inventadas me voy alejando de vos.
Lo que hubiera dado por ser quien levantara tus pies del suelo de nuevo…
viernes, marzo 24, 2006
"que la soledad se apiade de mi"
| Las verdades siempre duelen, más me duele tu ausencia en esta tarde gris donde las señales cuestan. Esa sensación de saberme herida sin quererlo, la realidad no me deja palabras para explicar la nostalgia ante un beso que no duro mas que un instante, que no fue mas que una triste brisa en mis labios. Nunca llegarías a ver lo que arriesgue porque el centro del mundo se termina en tus pasos cuando tu historia es única y no da lugar ni siquiera a notas al pie, ni a paréntesis mal puestos. Permitirme llorar en tus palabras fue el camino hacia el asesinato de mis risas, hacia el armado de la imagen de alguien que solo piensa en caer. No hay lugar para esa mirada oscura en mis días cuando entiendo que no puedo hacer más nada que seguir intentando el amor en otras manos. Sigo creyendo que tiene que haber algo mejor, como excusa para dejar que el aire me de el aliento. No voy a dejar de querer tus ojos en los míos, ni tus chistes en mis oídos. Es claro el mensaje cuando cerras la comunicación conmigo. Me niego a creer que soy una molestia o el motivo de tu fastidio porque no me lo merezco. Pareciera que quererte es un pecado y la condena es la indiferencia. Me das cabida para quererte… No dejes más hilos de esperanza en este tejido que solo tiene huecos. Dos puntos, tres agujeros y miles de agujas oxidadas en el fondo de mi alma. Desayune con tu recuerdo en mi boca y cene con la derrota entre los dientes. EL almuerzo fue un plato salado sin bebida, la merienda un puñado de cosas agridulces. Espero que sea la última vez que escriba con el dolor como inspiración y que la próxima pueda decirte que fuiste quien levanto mis pies del piso cuando todo comenzaba a caerse. |
lunes, marzo 13, 2006
Sin volver a equivocarme
Y va a dedicarme noches enteras
miles de besos y otros tantos abrazos.
Volvera a hacerme sentir querida
apagara ese dolor que no da tregua.
miles de besos y otros tantos abrazos.
Volvera a hacerme sentir querida
apagara ese dolor que no da tregua.
viernes, marzo 10, 2006
Las cosas que una se cuestiona cuando merienda
Seria cruel asumir que el tiempo lo cura todo.
Cuál es el reloj que nos dice la hora exacta en tienen que pasar las cosas.
Cuál es reloj que nos marca el momento exacto en que las historias dan un giro exacto de 360 grados.
Cuál es, aquel que te atrasó dos minutos, que dejo el semáforo en rojo.
Cuándo se pondrán de acuerdo los segundos que tardamos en reaccionar.
Que preciado que es aquel que nos trae un futuro inesperado, recuerdos del pasado (y un presente tan escaso que los oasis no alcanzan cuando el agua no corre).
Las discusiones surgen cuando no se puede controlar su paso.
El tiempo que cumple años, que marca distancias, que corre ambulancias…
Que me abre la puerta, que la cierra, que me cobra.
Me presiona al salir, me da la oportunidad de encontrarte o me la quita en instantes.
Me da tu mano, me da tu voz.
Me da silencios…
Se encapricha en la lentitud y toma velocidad de golpe.
Es el tiempo que me saco canciones, la transpiración de tu piel.
Avanza insolente, no da tregua.
Nunca más se me ocurriría desafiar su capacidad de destruir.
Me costaría contemplar opción alguna de construir bajo su mirada.
Le doy una personalidad fuerte en la necesidad de entender como funciona, realismo mágico llámenlo.
Yo lo llamo temor.
Cuál es el reloj que nos dice la hora exacta en tienen que pasar las cosas.
Cuál es reloj que nos marca el momento exacto en que las historias dan un giro exacto de 360 grados.
Cuál es, aquel que te atrasó dos minutos, que dejo el semáforo en rojo.
Cuándo se pondrán de acuerdo los segundos que tardamos en reaccionar.
Que preciado que es aquel que nos trae un futuro inesperado, recuerdos del pasado (y un presente tan escaso que los oasis no alcanzan cuando el agua no corre).
Las discusiones surgen cuando no se puede controlar su paso.
El tiempo que cumple años, que marca distancias, que corre ambulancias…
Que me abre la puerta, que la cierra, que me cobra.
Me presiona al salir, me da la oportunidad de encontrarte o me la quita en instantes.
Me da tu mano, me da tu voz.
Me da silencios…
Se encapricha en la lentitud y toma velocidad de golpe.
Es el tiempo que me saco canciones, la transpiración de tu piel.
Avanza insolente, no da tregua.
Nunca más se me ocurriría desafiar su capacidad de destruir.
Me costaría contemplar opción alguna de construir bajo su mirada.
Le doy una personalidad fuerte en la necesidad de entender como funciona, realismo mágico llámenlo.
Yo lo llamo temor.
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