“Venia tan derecho hacia mí que nos detuvimos a medio metro de distancia, exactamente bajo el foco de la esquina. Traté de no mirarle la cara, porque me pareció saber de antemano de quién se trataba. Por fin alcé la cabeza y clavé la mirada en su rostro. Vi mi propio rostro. Era tan idéntico a mí, que dudé de estar yo mismo allí, frente a él, rodeando con mi carne y mis huesos el resplandor débil de la mirada que estaba clavando en él. Nunca nuestros círculos se habían mezclado tanto, y comprendí que no había temor de que él estuviese viviendo una vida que a mí me estaba prohibida, una vida más rica y más elevada. Cualquiera hubiese sido su círculo, el espacio a él destinado a través del cual no podía alzar a la llovizna de mayo más que una cara empavorecida, llena de esas cicatrices tempranas que dejan las primeras heridas de la comprensión y la extrañeza.”
Cicatrices, Juan José Saer
"...y la vida se acuesta a mi lado y con ella me empiezo a dormir y ahora sueño y me voy alejando de todas las cosas que supe sufrir y sentir, yo y mi jardín..."
martes, agosto 15, 2006
martes, agosto 01, 2006
Me había invadido una sensación entre angustiante y triunfante, en esta dualidad constante que me lleva y me trae.
Concretamente las ganas que de a ratos me dejan ser quien fui, recobrándome en un reencuentro con mi sonrisa y esa desgastante pelea con lo que ya no quiero sentir percibiendo que todavía me rodea la angustia.
En un abrir y cerrar de ojos todo cae, todo se levanta, se interrumpe y continúa en violentos intervalos de estados anímicos.
Van invadiéndome las ideas, acosándome, al compás de la bajada.
Va invadiendo la noche, mis sueños, el malestar constante, el que no da tregua.
Concretamente las ganas que de a ratos me dejan ser quien fui, recobrándome en un reencuentro con mi sonrisa y esa desgastante pelea con lo que ya no quiero sentir percibiendo que todavía me rodea la angustia.
En un abrir y cerrar de ojos todo cae, todo se levanta, se interrumpe y continúa en violentos intervalos de estados anímicos.
Van invadiéndome las ideas, acosándome, al compás de la bajada.
Va invadiendo la noche, mis sueños, el malestar constante, el que no da tregua.
jueves, julio 20, 2006
"La vida no siempre es ganar"
Cuando te viste envuelto en esa verde mezcla de realidades, que venia acechándote hacía tiempo, caíste en la cuenta que aislarte diferenciando tu color no alcanzaba.
La violenta ambigüedad penetro en tu interior mientras el oscuro fondo albergaba tus sueños ocultos, esos, que comunes a los hombres, logran quitarte el aire.
Iba seduciéndote paso a paso, entre nubes sigilosas, entre el humo hipnotizante de lo extraño, del limite sensual entre los bordes delimitados por tu abismal brillo.
Te resulto imposible escapar a su veloz cacería, cuando viajando en ese manto nebuloso solo encontrabas mas pasillos sin salidas, infinidad de vacíos entre palabras cruzadas y besos que fueron.
Pretendería contornear tu circular figura el cromo, el celeste, el azul, licuando intenciones, luciendo heridas, flotando.
Muy a la izquierda, por debajo, esa luz se atrevería a resplandecer, que casualidad inconsciente entre medicamentos que no te deparaban esa deprimente contextura.
Ira invadiendo, nuevamente, de a poco, hacia el centro misterioso de tu espíritu donde todo es fuego, furia incesante que trae más enrojecimientos que cielos, amando siempre más tu infernal impulso.
Las tormentas amenazan el universo despejado de estrellas, sin visión alguna de otro ser mas que vos y esa fugaz figura que se acerca. Tu forma y la suya se diferencian claramente, pero su extremo acometerá tu lado derecho y sabes que no podes escapar.
Fundirás tu existencia en ella, en rayos y truenos y ruidos.
Qué creatividad une tus esfuerzos y que inteligencia lograría apartarme de vos en esta corriente carrera hacia las racionalidades sin sentido, donde sintiendo tampoco llegan a mi, ni yo a vos.
Estremece ese cielo lejano que te ata sin triángulos, ni cuadrados, solo círculos que nunca se abren, ni tampoco se cierran. Giran.
Alrededor se esfuma el límite negro entre el vacío y tu lugar, y tu espalda que nunca más estará cubierta y en la mezcla encontrás la receta.
Hablo de vos, de mí, del dibujo, las figuras, la tarde, la noche y la madrugada. Tu guardia y mis altos. Tus sueños y mis anhelos.
La tajada que puso el limite solo recuerda la angustiante imagen en la que se desarmaba del todo el castillo que encerraba esos ojazos audaces, desafiando con la mirada lo que nunca quisiste ver, lo que predecías.
Viajaste tan rápido como pudiste en ese espacio sin tiempo, suspendido cuerpo sin dueño, sin pertenencia.
Mareando peculiaridades vas, enfrentándote a la invasión extrema de sensaciones extremas, a tu pesar, a sus labios, a extrañarlos y dejarlos ir.
La violenta ambigüedad penetro en tu interior mientras el oscuro fondo albergaba tus sueños ocultos, esos, que comunes a los hombres, logran quitarte el aire.
Iba seduciéndote paso a paso, entre nubes sigilosas, entre el humo hipnotizante de lo extraño, del limite sensual entre los bordes delimitados por tu abismal brillo.
Te resulto imposible escapar a su veloz cacería, cuando viajando en ese manto nebuloso solo encontrabas mas pasillos sin salidas, infinidad de vacíos entre palabras cruzadas y besos que fueron.
Pretendería contornear tu circular figura el cromo, el celeste, el azul, licuando intenciones, luciendo heridas, flotando.
Muy a la izquierda, por debajo, esa luz se atrevería a resplandecer, que casualidad inconsciente entre medicamentos que no te deparaban esa deprimente contextura.
Ira invadiendo, nuevamente, de a poco, hacia el centro misterioso de tu espíritu donde todo es fuego, furia incesante que trae más enrojecimientos que cielos, amando siempre más tu infernal impulso.
Las tormentas amenazan el universo despejado de estrellas, sin visión alguna de otro ser mas que vos y esa fugaz figura que se acerca. Tu forma y la suya se diferencian claramente, pero su extremo acometerá tu lado derecho y sabes que no podes escapar.
Fundirás tu existencia en ella, en rayos y truenos y ruidos.
Qué creatividad une tus esfuerzos y que inteligencia lograría apartarme de vos en esta corriente carrera hacia las racionalidades sin sentido, donde sintiendo tampoco llegan a mi, ni yo a vos.
Estremece ese cielo lejano que te ata sin triángulos, ni cuadrados, solo círculos que nunca se abren, ni tampoco se cierran. Giran.
Alrededor se esfuma el límite negro entre el vacío y tu lugar, y tu espalda que nunca más estará cubierta y en la mezcla encontrás la receta.
Hablo de vos, de mí, del dibujo, las figuras, la tarde, la noche y la madrugada. Tu guardia y mis altos. Tus sueños y mis anhelos.
La tajada que puso el limite solo recuerda la angustiante imagen en la que se desarmaba del todo el castillo que encerraba esos ojazos audaces, desafiando con la mirada lo que nunca quisiste ver, lo que predecías.
Viajaste tan rápido como pudiste en ese espacio sin tiempo, suspendido cuerpo sin dueño, sin pertenencia.
Mareando peculiaridades vas, enfrentándote a la invasión extrema de sensaciones extremas, a tu pesar, a sus labios, a extrañarlos y dejarlos ir.
miércoles, julio 12, 2006
Van cayendo las opciones, descarto ilusiones.
Ya no voy, ni vengo, no transcurro, quede encerrada en lo que fue.
La amargura va tiñendo mis horas, va marcando el pulso.
El temblor en mi cuerpo genera el miedo de perderme de nuevo.
Insisto en el espejo buscando una respuesta en ojos irritados por el lamento.
Va desbordándome la ansiedad y a la par asumo que encontré el límite al que creí que nunca iba a llegar.
Estructuralmente desarmada no encuentro consuelo y ese cruel desconsuelo hace evidente que mi reflejo, esa que esta frente a mí, mareada ante tanta duda, no puede pedir ayuda.
La angustia impide que los proyectos se realicen, cediendo ante la artificial sustancia que aleja las soluciones más oscuras de mi mente.
Es una engañosa mezcla de soledades que solo sabe darme lagrimas, en la abismal distancia hasta tu interés , en donde tu vida y la mía se asemejan en el dolor creyendo mas interesante lograr que se unan en el amor.
Destinada a esperar sin querer, vuelvo a forzar mi animo, vuelvo a vencerme, rencorosa, llena de dudas, desgastada.
A veces hasta incoherente, aguardo la llegada del malestar, la presión acelera mis latidos, se que va a invadirme de nuevo esta constante inestabilidad.
Ya no voy, ni vengo, no transcurro, quede encerrada en lo que fue.
La amargura va tiñendo mis horas, va marcando el pulso.
El temblor en mi cuerpo genera el miedo de perderme de nuevo.
Insisto en el espejo buscando una respuesta en ojos irritados por el lamento.
Va desbordándome la ansiedad y a la par asumo que encontré el límite al que creí que nunca iba a llegar.
Estructuralmente desarmada no encuentro consuelo y ese cruel desconsuelo hace evidente que mi reflejo, esa que esta frente a mí, mareada ante tanta duda, no puede pedir ayuda.
La angustia impide que los proyectos se realicen, cediendo ante la artificial sustancia que aleja las soluciones más oscuras de mi mente.
Es una engañosa mezcla de soledades que solo sabe darme lagrimas, en la abismal distancia hasta tu interés , en donde tu vida y la mía se asemejan en el dolor creyendo mas interesante lograr que se unan en el amor.
Destinada a esperar sin querer, vuelvo a forzar mi animo, vuelvo a vencerme, rencorosa, llena de dudas, desgastada.
A veces hasta incoherente, aguardo la llegada del malestar, la presión acelera mis latidos, se que va a invadirme de nuevo esta constante inestabilidad.
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