miércoles, enero 12, 2011

“Sólo Francisco quedó en la casa de sus padres después que Javier se casó y José partió al Seminario. Ocupaba la misma habitación de su infancia, con muebles de pino y estanterías atiborradas de libros. Alguna vez tuvo la intención de alquilar una vivienda independiente, pero en el fondo le gustaba la compañía de su familia y por otra parte no deseaba causar un dolor innecesario a sus padres. Para ellos existían sólo tres excusas para que un hijo saliera de su casa: la guerra, el matrimonio o el sacerdocio. Después agregarían otra: huir de la policía.”
De amor y de sombra. Isabel Allende.

miércoles, enero 05, 2011

(...)
Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,

sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.


Pablo Neruda.

domingo, enero 02, 2011

Por eso te estoy amando...

Como pocas cosas en la vida, sé que sos parte de la mía.
Puedo pensar en tu mirada, en cada gesto tuyo como si te tuviese en frente, en este momento. Puedo llegar a ser tan feliz con tus audacias como con las mías.
Puedo gozar de la tranquilidad de saber que estas porque estoy en vos. Puedo sentirte cerca, puedo sonreír al pensarte, puedo seguir enamorándome de tu risa, de tus ojos, de tus momentos ausentes, cuando pensas u organizas tu circulo que tiene justa intersección con el mío.
Somos dos mundos que giran rozándose hasta la locura, que se rotan el uno al otro en un sistema de estrellas, de soles y lunas completamente incoherente a la razón humana, que no yacen ante ningún disturbio, que se fortalecen en las lluvias meteóricas, que forman atmosferas plenas.

viernes, julio 09, 2010

Cuantas veces quise saber hasta dónde iba a llegar.
Tengo certezas medio dudosas.
En las luces solo veo sombras.
No hay nadie más.
Un espejismo de vida que hubiera querido tener.
Solo esta lo de hoy, mañana ya pasó y el próximo instante decide que la letra que viene es esta o la que le sigue.
Y si dentro de un tiempo todo lo que digo se desarma, sé que siempre seguí siendo yo,
que en mi idioma no hay dos significados para una misma palabra y que digo lo quiero decir y eso se entiende.
Que no tengo más lados que la otras figuras y ni se por qué lo llamo figuras.
Que lo simple siempre es envidia, porque el que sabe sintetiza.
Hasta lo fijo se sigue moviendo, y hay cielos irrepetibles y algunos infiernos que nunca se van.
Que una mano te toma y te suelta y te condena cuando nunca te elije.
Que las miradas sin horizonte son mucho más permisivas y mucho más agresivas. Que no perdonan la distancia, la idea de ser más allá.
Y que más acá cuesta el doble…
Que nunca se perdona no utilizar la frontera que otros quieren imponer.
Que el silencio de otros los vuelve cómplices de la mentira. Los condena a la fidelidad que tiene que el preso con el carcelero que abre la puerta para ir a jugar, al cerrajero de la libertad del alma.
El que te cuenta un secreto y te demanda esconderlo compra tu espíritu para siempre, porque te obliga a elegir, a marcar distancias inevitables, infinitas e invisibles. Y de eso no se vuelve.
No deberíamos acostumbrarnos a la maldad, nunca deberíamos tolerar obviedades.

martes, julio 07, 2009

Como el aire que envolvió tantas tardes de Octubre.
Como cuando cerrando los ojos veía la sombra de las hojas, el sol entre las ramas.
Cuando sentí que lo que veía y lo que sentía tenía que compartirlo con alguien más, que supiera entender mi silencio, o ese insignificante momento que para mí era tanto.
Saber que mi carácter y el tuyo estallan con la simplicidad del agua cuando cae y es lo que es.
Cuando la corriente va llevándome a quererte como te quiero, sin buscarlo, sin entender cómo fue que paso.
No tener miedo a decirte que la noche con vos es un misterio que me encanta resolver cuando te abrazo. Cuando abro los ojos y estas. La fiebre de tu piel y mi piel cuando se encuentran.
Que vale la pena arriesgarse aunque nunca pueda saber hasta cuándo.
Cuando tengo la certeza de tu sonrisa o tu mejilla pegada a la mía. La complicidad de una palabra.
Que sienta que me cuidas tanto y quiera cuidarte de la misma manera. Lejos de los prejuicios, de lo que debe ser.
Que me guste como pensas, como sentís, que hasta me guste no estar de acuerdo en todo.
Que pueda compartir con vos hasta cambiar la luz de un auto, que hasta eso me movilice tanto.
Haber dejado la moral de lado cuando sabía que iba a volver a verte.
Que no me de vergüenza contártelo, que sienta el corazón con esta intensidad que me saca el sueño, que no me deja respirar y me devuelve en un suspiro a tu boca.