viernes, agosto 01, 2014

            Y sin embargo todavía te busco en el recuerdo. Todavía espero que regreses a ese lugar del pasado donde había un fondo más allá del ojo.
            El recorrido de mis piernas cuando giran, someten mis deseos a otra vuelta de amores sueltos en el aire. Y ahí te encuentro, entre el humo y el ruido. Estas, en cada una de las esperanzas que se despiertan encontrándote en un momento. Es difícil omitir el detalle de tu voz entre la gente, tu presencia cuando no estas. Un pedido desesperado y silencioso que ruego para no volver a irme detrás de algo tuyo que no existe. La interpretación de tus palabras, una sonrisa que no comprende que acá, de este lado del corazón, existen sueños.
            Es más intrincado cuando hay algo en tu energía que ondea con la mía, el vapor del agua hirviendo, el rastro de un fósforo cuando se apaga, la danza de un sahumerio cuando prende. Y al final, la ceniza de un fuego que no fue.
           Voy a estar pidiéndole al deseo que se vaya, agarrando de la mano tu estrella. Voy a tomar por la cadera el plano inclinado por el que se desliza mi idea, hasta quedar en equilibrio, para que no te vayas pero no me peses. Un par de pasos apresurados que me persiguen y te persiguen, siempre yo corriendo en círculo, tocándome la espalda. Un tierra colorada que despeja mis marcas, como si pudieran borrarse las pisadas.

jueves, julio 17, 2014

Quiso dejar detrás del espejo las emociones, una historia que vence cuando el presente se debilita. Fue buscando secuencias de espionaje cuando faltaron certezas, y al final, estaba mirando un par de vías vacías, con un tren que siempre está llegando.
Descubrió el vuelo de la abeja hacia la miel, el canto por la mañana, el sonido del viento que también es movimiento.
Juliana, pasea de un lugar al otro. Una mano siempre paraliza su piel, como una figura de mármol blanco, inmaculado. Cuando la mano se va, abre los ojos despertando de un sueño eterno y se pregunta que va a suceder de ahora en adelante. Siente miedo pero se anima igual. No sabe bien si quiere volver a mirar atrás, lo que ya no se solucionó le consumió demasiada energía. Tiene un hoy, que ahora todo el tiempo, un sistema que siempre es movimiento.
La mano pasa un paño por la ventana, observa el ambiente que se vacía de a poco, revuelve detrás del espejo y saca todo eso que escondió para olvidar. Lo ordena en otro espacio, toma distancia y le intenta poner un nombre. Vuelve a pararse, esta vez en el borde del cordón y espera perder el equilibrio por completo antes de dar el próximo paso. Es una perdida lenta, que no duela tanto, que casi ni se de cuenta y que de golpe, no le quede otra opción que dar un salto. Y eso es mucho más que un movimiento.

lunes, junio 16, 2014

Boceto.


    Hace tanto tiempo que no bailo que creo haber olvidado como era. La línea que dibuja mi cuerpo moviéndose me parece el de otro cuerpo, otra vida, otra forma de existir en el mundo.
   Pero hoy, que vuelvo a habitarme, veo esa imagen de alguien que fue y me dejo el lugar para que yo pudiera hacer lo propio. Esta danza es un engranaje histórico, tan enredado en sí mismo que a veces creo que nunca voy a poder desanudarlo.
   No se trata de desanudar para desandar, ni siquiera se trata de cambiar. Estoy pensando seriamente en la transformación como forma de vida. Tomar y reciclar, como esas líneas que intento dibujar en el espacio cuando atravieso el aire.
Cuando descubrí a Jimena fotografiándome primero tuve vergüenza, pero pasados los 20 minutos desde la primer toma solté a Lujan. Y me vine en mí, trasladándola a otra parte, dejándola ir en sus 25 soles para ser yo.
   Todavía falta, creo que toda la vida va a faltar un poco más de abismo. Pero veo ese pelo y no soy yo, o sí. Soy yo, ocupando el lugar de otra que se fue, pero que cada tanto vuelve. Ese esqueleto que además de huesos es musculo, postura; es tono, intención; energía electromagnética, tantos pensamientos que dejó María Luján y están siendo habitados por mí desde otros espacios. Cada tanto me acuerdo que quiero ser otros soles, que también me den calor, que me iluminen y me dejen iluminar el universo entero de estrellas que se ríen conmigo, con las que formo galaxias. Cuando desde ese universo algún agujero negro tironea, cierro los ojos y dejo que María Lujan le saque la lengua. Y entonces yo, que también soy Luján o María Luján, abro los ojos y le digo basta.
   El marco que elegí es hermoso, además, ese verano salí de vacaciones por mis propios medios. Me está mirando mientras se ríe y me dice “no te olvides que esto es tuyo, toda el agua que cae de esta Catarata, todas esas gotas encima de mí son tuyas y todo este calor también”. Ya sé que esa de ahí se fue, pero también soy yo. Somos dos eternamente recordando que ese logro es mío, y me pasa la posta y me la paso y nos vamos relevando en un juego sumamente cooperativo que espera estar ya mismo bailando.

martes, mayo 27, 2014

TEMA LIBRE – EN PAREJA - con Diego Lanis. (Otro del Taller Literario)

              Hace mucho tiempo me dijeron que al mirar al espejo, debía intentar entender el otro lado. Días atrás empecé a comprenderlo, cuando acercándome al espejo casi lo toco con una de las mejillas. Ese roce provoco un sobresalto en mí, no por el contacto sino más bien por la transformación del material al reconocer mi piel, entonces, decidí alejarme unos pasos.
             Cuando volví sobre él, me vi obligado a sumergir mi cara en el agua de la pileta de la quinta de Moreno. Fui  feliz muchos veranos, de manera que me entregue al buceo profundo. Justo cuando estaba por emerger, el espejo se fragmentó cayéndose en partes al suelo.
            Intente armar el rompecabezas tratando de no cortarme, fue en vano. La sangre brotaba de las yemas de mis dedos, e impregnaba cada centímetro de vidrio que recogía. El ardor que las heridas provocaban  no solo era más intenso sino que bajaba hasta la rodilla.
            Quise ponerme de pie con tan mala fortuna, que al apoyar una de mis manos un trozo pequeño se incrusto en la palma. Ahora la sangre era un rio caudaloso que bañaba la alfombra del living.   
            Con ese sufrimiento a cuestas, alcancé a tomar el marco del espejo para no caerme; el barandal del corredor casi me lanza al vacío. Del susto reboté incorporándome a una geografía que no era ni un lado ni el otro. Una cartografía desconocida para un cartógrafo que ahora no tenía referencias.
             Los trozos se unían, como un imán inherente, reconociéndose en un reflejo nuevo, virgen de juicios.

viernes, abril 25, 2014

El mail llego a las dos de la mañana. Laura estaba desesperada por el asunto.
Cinco horas después se despertó para ir al trabajo. Se vistió como pudo y salio a la calle con pocas ganas, pensando en el mail vacío. De nada servia confirmar un sentimiento si no se puede hacer nada al respecto, aunque para ella siempre se pueda hacer algo, lo que sea...mínimo, imperceptible, pero algo. Laura quería que le devuelva en la mirada el amor distanciado por la ausencia de palabras,en una época en donde todo se muestra pero nunca se nombra.
Subió las escales del departamento de Constitución marcando el pulso, un ascenso orgánico, una decisión tomada, un cuerpo determinado.