Algo que me haga salir de este encierro, que me haga escapar de este corazón corajudo, terco jinete de ilusiones.
El cerrojo oxidado da cuenta del tiempo que paso, del largo intervalo entre una real esperanza y un espejismo en el desierto mas seco.
La lluvia mas húmeda hace bajar mis defensas y contagias mi energías con tu aliento cuando entiendo que hay cosas que no pueden ser, aunque sepa que es la única razón que me llena de razones para creer que existe algo mejor.
Son tus ojos lo que me confunde, tu voz la que me conmueve, tus palabras las más ocurrentes, tu sonrisa la más interesante.
Pero lo que más me atrae de vos es ese detalle que siempre me atrapa, esa adicción a lo más raro, lo más inaudito y la encrucijada de ideas donde los dos sabemos que no se pueden dar por entendidas algunas intenciones.
El miedo nos gano de mano, la tarde caía bajo miradas cómplices y dobles sentidos cuando las cuerdas dejaron de vibrar.
"...y la vida se acuesta a mi lado y con ella me empiezo a dormir y ahora sueño y me voy alejando de todas las cosas que supe sufrir y sentir, yo y mi jardín..."
viernes, diciembre 16, 2005
domingo, diciembre 11, 2005
(eso que nunca me pasa)

El día que alguien logre entender la mitad…
Al final lo que me queda es una amiga y un montón de mentiras
¿Que placer se puede encontrar en conveniencias y olvidos?
Se apagaron las estrellas, se cayó la luna en pedazos.
Exploto mi burbuja de pedo y caí en lo más profundo de la imprudencia.
Siempre me toco perder y me hago cargo de mi desentendimiento forzado
de mi corazón acelerado.
La impulsividad hace que se me caiga el vaso, que se me escurra entre las manos
sin poder ahogar mi tristeza mas grande, cuando se acaba la confianza.
Termino de arruinar todo en segundos, aplasto lo poco de esperanza que queda
cuando todavía hay restos de algo que pudo ser y no fue.
Nuca espere tanto el olvido, nunca quise tanto al frío.
Me están matando los celos, haces que me porte como una pendeja y te quiero.
Que bronca que me das, te vas así, sin decir nada.
No tengo nada nuevo, ni la histeria que te llama…y me dejas.
Me quiero matar, ¡que lindo que estas!
Funcionas a pila, la puta madre, a pila de apariencias y muñecas fabricadas
para hacerme tropezar hasta quedar sentada en la oscuridad del rincón.
Nunca te pude encontrar más allá de mi imaginación hombre sin culpas, sin penas.
Alguien que saque de mi el sabor amargo del fracaso.
Y todo eso que me pasa cuando me tira la piel…
sábado, octubre 15, 2005
Rojo
Desprendía fuego su piel cuando sus ojos se cruzaron en el recorrido de la noche.
El angosto pasillo colaboro para que sus cuerpos se rozaran cuando la transpiración adhería un brazo con el otro.
Sus labios sugirieron deseo…
Los dedos parecían imanes, no había manera de despegarlos.
Ardió el mundo entero, tembló la tierra, caían las nubes mientras se confundían sus cuerpos, cuando parecieron uno.
Que infrenable necesidad de ahogarse en las llamas del infierno más dulce los sedujo
para que nunca, otra vez, se animaran a probarlo.
La mañana los descubrió colgados de excusas para no comenzar a despedirse y el sol se planto ponente en lo alto exigiendo respeto.
La ironía se hizo cargo de aumentar las distancias cuando los intereses no cedieron.
Todavía se sienten en aquella noche añorando tardes que no fueron, palabras que no se dijeron y la impotencia y la bronca ante la falta de insensatez, ante la cobardía frente al riesgo que se exigían.
Se buscaron por las calles, en los besos ajenos, en otros pasillos, en otras risas…La corriente del tiempo se llevo los escasos recuerdos y ese perfume incomparable del rocío al amanecer de los placeres.
El angosto pasillo colaboro para que sus cuerpos se rozaran cuando la transpiración adhería un brazo con el otro.
Sus labios sugirieron deseo…
Los dedos parecían imanes, no había manera de despegarlos.
Ardió el mundo entero, tembló la tierra, caían las nubes mientras se confundían sus cuerpos, cuando parecieron uno.
Que infrenable necesidad de ahogarse en las llamas del infierno más dulce los sedujo
para que nunca, otra vez, se animaran a probarlo.
La mañana los descubrió colgados de excusas para no comenzar a despedirse y el sol se planto ponente en lo alto exigiendo respeto.
La ironía se hizo cargo de aumentar las distancias cuando los intereses no cedieron.
Todavía se sienten en aquella noche añorando tardes que no fueron, palabras que no se dijeron y la impotencia y la bronca ante la falta de insensatez, ante la cobardía frente al riesgo que se exigían.
Se buscaron por las calles, en los besos ajenos, en otros pasillos, en otras risas…La corriente del tiempo se llevo los escasos recuerdos y ese perfume incomparable del rocío al amanecer de los placeres.
viernes, septiembre 23, 2005
En puntas de pie
Esperó que llegase para sentirse mejor cuando le avisaron que tenía un retraso.
Los retazos de tela no se pudieron teñir a tiempo y quedo varado en aquella estación.
La luz se esfumo como si nada y quedo a la deriva sin rumbo fijo.
Con el alma inquieta y su cuerpo paralizado, no llego a identificar las sombras que sentía a su alrededor.
Suplico no estar ahí, no quiso sentir más temor, no creyó que sea necesario en ese momento, no quiso oír, no quiso oler, no quiso ver.
El miedo era lo único que daba vueltas en su cabeza y un puñado de imágenes sin sentido en ese fracaso de la vida, en ese triunfo del destino.
Nada de lo que estaba sucediendo tenia razón de ser, sin embargo llegaba a comprender en un suspiro todo cuanto le habían advertido.
Ningún armado teórico le sirvió para salir del paso, ni siquiera su verso preferido, su frase predilecta.
Quiso recordar alguna melodía, el sabor de aquellos labios tan dulces…pero nada.
Comenzó a extrañar el sol, el atardecer en aquella esquina, la lluvia en sus pies, su mano en su hombro, las palabras cómplices, sentarse a su lado en silencio.
Entristeció, se desesperó, con tal solo pensar en la ausencia de aquel que lo acompaño en su corto pero intenso camino hasta ese momento recorrido.
Llego a sentirse cual pluma al viento en el instante en que le retumbo en el tímpano un grito y busco desperado alguna señal que verificara su humanidad en ese andén. Sus ojos ardían, las fosas nasales eran tubos colapsados, su pecho oprimido…el aire no entraba.
Cuando pudo reaccionar, se vio recostado en alguna calle de alguna ciudad, en algún lugar, pero la visión solo percibió a aquellos que con el viajaban y, hoy tenia la certeza, seguirían viajando en cada crepúsculo.
Los retazos de tela no se pudieron teñir a tiempo y quedo varado en aquella estación.
La luz se esfumo como si nada y quedo a la deriva sin rumbo fijo.
Con el alma inquieta y su cuerpo paralizado, no llego a identificar las sombras que sentía a su alrededor.
Suplico no estar ahí, no quiso sentir más temor, no creyó que sea necesario en ese momento, no quiso oír, no quiso oler, no quiso ver.
El miedo era lo único que daba vueltas en su cabeza y un puñado de imágenes sin sentido en ese fracaso de la vida, en ese triunfo del destino.
Nada de lo que estaba sucediendo tenia razón de ser, sin embargo llegaba a comprender en un suspiro todo cuanto le habían advertido.
Ningún armado teórico le sirvió para salir del paso, ni siquiera su verso preferido, su frase predilecta.
Quiso recordar alguna melodía, el sabor de aquellos labios tan dulces…pero nada.
Comenzó a extrañar el sol, el atardecer en aquella esquina, la lluvia en sus pies, su mano en su hombro, las palabras cómplices, sentarse a su lado en silencio.
Entristeció, se desesperó, con tal solo pensar en la ausencia de aquel que lo acompaño en su corto pero intenso camino hasta ese momento recorrido.
Llego a sentirse cual pluma al viento en el instante en que le retumbo en el tímpano un grito y busco desperado alguna señal que verificara su humanidad en ese andén. Sus ojos ardían, las fosas nasales eran tubos colapsados, su pecho oprimido…el aire no entraba.
Cuando pudo reaccionar, se vio recostado en alguna calle de alguna ciudad, en algún lugar, pero la visión solo percibió a aquellos que con el viajaban y, hoy tenia la certeza, seguirían viajando en cada crepúsculo.
Vacio
| Me someto al juicio de la ingenuidad. Hay una melodía que me satura el sentido, no entendiste nada de todo lo que te dije de todo lo que les dije, de un camino espeso. Poco valor tiene en el mercado mis palabras, y mis ojos que escupen verdades por doquier cuando vos escurrís mi mejor prenda. No lloro porque estoy enamorada, lloro por todo lo contrario y porque no puedo hacerte entender que no aguanto mas esta desdicha, cuando la vida se empeña en sacarme lagrimas que no valen la pena, que no aprenden de malas jugadas ni de pasos en falso. Mi cuerpo no entiende de dobles sentidos, no entiende de secretos, ni de tesoros ocultos, ni misterio sabe de fracasos y golpes, sabe de sueño e ilusiones. Se que el mundo me tiene preparado lo peor de la humanidad, la mentira...¿A mi? que siempre fui un vidrio limpio donde todos pudieron ver las frágiles y quebradizas caídas. Si quisiera ser un hada de cristal...seria mas dura que el hielo, mas fría que el témpano mas grande del invierno mas crudo. Pero no, a mi me gusta el verano, el sol en la cara, el agua escurriéndose entre los dedos, las olas altas, la piel... Un mal humor justificado e inentendible para los que no tienen pasajes me abrazaba hoy y no quería explicarte que todo tiene el porque en el alma. Que mi corazón esta desgastado y quise huir como fuera (al afuera) del encierro al que no puedo escapar. No se llena el vacío porque el vacío me llena, me embriagó ayer, hoy y siempre; y la impulsividad y la incredulidad me ganan de mano cuando no quiero creerte. Transpiro desconsuelo, dejos mis restos por las calles, por las noches mas grises...Espero que suenes y tu sonido no se escucha y el aire se torna denso. Tendré que seguir pagando por cometer el pecado de la sinceridad, de la impulsividad y del sentir todo con todo. Y las heridas no cierran, nada cicatriza acá, en el muro mas alto de los lamentos cuando me ofrezco a un dios sacrificándome en nombre de aquellos que esperan siempre lo mejor, sabiendo que lo peor llega, se toma su tiempo y llega. |
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