jueves, diciembre 22, 2005

Invisible

Las cosas pasan cuando menos se esperan.
La encrucijada preferida de algún futuro cercano hace y deshace a su gusto,
decantan las verdades mas crudas como hojas de otoño queriendo desprenderse de la raíz que las sujeta al montón.
Buscando libertades utópicas, corriendo tras mentiras que apañen el desgarro cuando se pierde la inocencia.
Gente “con la que hay tener cuidado” me dijo, y termino poniéndole palabras a lo que mis ojos no querían ver.
Dolió el golpe en el pecho, me duelen tus lagrimas, pero mas me duelen las mías cuando entiendo que el no ocuparme de mi hace que hoy este parada al borde del abismo.
Cuento en un papel las veces que pobre el sabor de la derrota, cuento lo que no duermo, cuento los planetas que se cayeron, las luces que se apagaron. Te cuento que no entiendo.
Me sobran anécdotas y las veces que fallaste.
Sabes que te equivocaste y hoy seguís sin entender nada. Me canse de perdonar errores humanos.
No aguanto, no lucho, escapo. Voy persiguiendo algún lugar afuera de tantas oscuridades.
Que irónico, que bronca, todos mirando de lejos mientras enjuician a quien soporta el desengaño, con quien se cobran la felicidad ajena.
Me hago hada y vuelo, soy invisible entre la multitud.


viernes, diciembre 16, 2005

Abrazada a la desesperanza


Me despido por un rato de vos, humor gris, eterno
me despido de todas las cosas…
Me voy escapando de largas horas de amargura.
Cuando se hunde el pecho tanto como en estos tiempos
no quedan fuerzas para enfrentarte, vida.

Huyo a lo más profundo de mis lágrimas,
a lo más alto del orgullo
buscando pasadizos para perderte, de una vez y para siempre.
Escurridizas gotas de lluvia empapan mi alma
¡Que humedad tan mezquina!

Como duele, como ahoga
como logras sacarme el aire.
Si yo no te busque
si yo siempre pelee por patearte hacia fuera
no puede ser tan injusta esta partida.

Que desesperante es
cuan larga puede ser esta nostalgia
extrañando colores fuertes
mientras sobre el empedrado dejan huellas
aquellos que hoy lastiman mis ojos.

Resulte ser rosa devenida en hoja marchita
princesa de palacios olvidados en algún lugar del paraíso
encerrada en la torre más obscura
cuando los mimos de los reyes no lograron aliviarle la pena

Me quede con las ganas de mostrarte que feliz que puedo ser…
Algo que me haga salir de este encierro, que me haga escapar de este corazón corajudo, terco jinete de ilusiones.
El cerrojo oxidado da cuenta del tiempo que paso, del largo intervalo entre una real esperanza y un espejismo en el desierto mas seco.
La lluvia mas húmeda hace bajar mis defensas y contagias mi energías con tu aliento cuando entiendo que hay cosas que no pueden ser, aunque sepa que es la única razón que me llena de razones para creer que existe algo mejor.
Son tus ojos lo que me confunde, tu voz la que me conmueve, tus palabras las más ocurrentes, tu sonrisa la más interesante.
Pero lo que más me atrae de vos es ese detalle que siempre me atrapa, esa adicción a lo más raro, lo más inaudito y la encrucijada de ideas donde los dos sabemos que no se pueden dar por entendidas algunas intenciones.
El miedo nos gano de mano, la tarde caía bajo miradas cómplices y dobles sentidos cuando las cuerdas dejaron de vibrar.

domingo, diciembre 11, 2005

(eso que nunca me pasa)


El día que alguien logre entender la mitad…
Al final lo que me queda es una amiga y un montón de mentiras
¿Que placer se puede encontrar en conveniencias y olvidos?
Se apagaron las estrellas, se cayó la luna en pedazos.
Exploto mi burbuja de pedo y caí en lo más profundo de la imprudencia.
Siempre me toco perder y me hago cargo de mi desentendimiento forzado
de mi corazón acelerado.
La impulsividad hace que se me caiga el vaso, que se me escurra entre las manos
sin poder ahogar mi tristeza mas grande, cuando se acaba la confianza.
Termino de arruinar todo en segundos, aplasto lo poco de esperanza que queda
cuando todavía hay restos de algo que pudo ser y no fue.
Nuca espere tanto el olvido, nunca quise tanto al frío.
Me están matando los celos, haces que me porte como una pendeja y te quiero.
Que bronca que me das, te vas así, sin decir nada.
No tengo nada nuevo, ni la histeria que te llama…y me dejas.
Me quiero matar, ¡que lindo que estas!
Funcionas a pila, la puta madre, a pila de apariencias y muñecas fabricadas
para hacerme tropezar hasta quedar sentada en la oscuridad del rincón.
Nunca te pude encontrar más allá de mi imaginación hombre sin culpas, sin penas.
Alguien que saque de mi el sabor amargo del fracaso.
Y todo eso que me pasa cuando me tira la piel…

sábado, octubre 15, 2005

Rojo

Desprendía fuego su piel cuando sus ojos se cruzaron en el recorrido de la noche.
El angosto pasillo colaboro para que sus cuerpos se rozaran cuando la transpiración adhería un brazo con el otro.
Sus labios sugirieron deseo…
Los dedos parecían imanes, no había manera de despegarlos.
Ardió el mundo entero, tembló la tierra, caían las nubes mientras se confundían sus cuerpos, cuando parecieron uno.
Que infrenable necesidad de ahogarse en las llamas del infierno más dulce los sedujo
para que nunca, otra vez, se animaran a probarlo.
La mañana los descubrió colgados de excusas para no comenzar a despedirse y el sol se planto ponente en lo alto exigiendo respeto.
La ironía se hizo cargo de aumentar las distancias cuando los intereses no cedieron.
Todavía se sienten en aquella noche añorando tardes que no fueron, palabras que no se dijeron y la impotencia y la bronca ante la falta de insensatez, ante la cobardía frente al riesgo que se exigían.
Se buscaron por las calles, en los besos ajenos, en otros pasillos, en otras risas…La corriente del tiempo se llevo los escasos recuerdos y ese perfume incomparable del rocío al amanecer de los placeres.